
La Vitamina B9, conocida como folato en su forma natural y ácido fólico en su forma sintética, es un micronutriente hidrosoluble cuya importancia trasciende con creces la de una simple vitamina. Su nombre, del latín folium (hoja), nos recuerda su origen en los vegetales verdes, pero su función se encuentra en el sanctasanctórum de la biología: el núcleo celular. El folato es el arquitecto silencioso que orquesta la síntesis y reparación del ADN, dirige la división celular y escribe parte del código epigenético que regula la expresión de nuestros genes.
Su impacto es tan profundo que su estado nutricional es un pilar de la salud pública, siendo determinante en la prevención de malformaciones congénitas y un factor clave en el riesgo de enfermedades crónicas.
La naturaleza dual: folato natural vs. ácido fólico sintético
Es crucial entender la diferencia entre estas dos formas:
- Folato: Es la forma natural que se encuentra en los alimentos (verduras de hoja verde, legumbres, hígado). Químicamente es un poliglutamato reducido, biológicamente activo pero muy inestable al calor y la oxidación. Hasta el 50% puede destruirse durante la cocción.
- Ácido fólico: Es la forma sintética, un monoglutamato totalmente oxidado. Es muy estable y más biodisponible, por lo que se utiliza en suplementos y alimentos fortificados.
Para ser utilizado, todo el folato y ácido fólico debe ser convertido en el cuerpo a la forma activa central, el tetrahidrofolato (THF), a través de la enzima dihidrofolato reductasa (DHFR). Es el THF y sus derivados los que actúan como coenzimas.
El metabolismo de un carbono: el corazón de la función del folato
La función principal del folato es actuar como un transportador de unidades de un solo carbono (grupos metilo, metileno, formilo). Esta red metabólica, conocida como “metabolismo de un carbono”, es la maquinaria que permite a la célula construir, reparar y regular su material genético. Sus dos funciones más críticas son:
- Síntesis de nucleótidos: El folato es indispensable para la síntesis de las bases púricas (adenina, guanina) y, de forma crucial, para la conversión de uracilo en timidina, un bloque de construcción exclusivo del ADN. Sin suficiente folato, la célula no puede fabricar timidina, lo que lleva a la incorporación errónea de uracilo en el ADN. Esto provoca roturas en la hebra, inestabilidad genómica y la detención del ciclo celular.
- El ciclo de la metilación: El folato, en su forma de 5-metil-THF, dona un grupo metilo a la homocisteína para regenerar el aminoácido metionina. Esta reacción, que depende vitalmente de la Vitamina B12, es el punto de partida para la producción de S-adenosilmetionina (SAM). El SAM es el “donante universal de metilos” del cuerpo, la molécula que transfiere grupos metilo al ADN, las proteínas y los neurotransmisores, regulando así la epigenética y la función celular.
La interdependencia crítica: la trampa del metil-folato y la Vitamina B12
La relación entre el folato y la Vitamina B12 es una de las sinergias más importantes de la nutrición. La enzima metionina sintasa necesita B12 para tomar el grupo metilo del 5-metil-THF y pasárselo a la homocisteína.
Si hay una deficiencia de B12, esta reacción se detiene. Como resultado, el folato queda “atrapado” en su forma de 5-metil-THF, incapaz de reciclarse a THF para participar en la síntesis de nucleótidos. Esto provoca una deficiencia funcional de folato a nivel celular, aunque los niveles de folato en sangre puedan ser normales. Este fenómeno, conocido como la “trampa del metil-folato”, explica por qué la deficiencia de B12 causa una anemia megaloblástica idéntica a la del folato.

Clínicamente, esto es de vital importancia: la suplementación con altas dosis de ácido fólico puede corregir la anemia causada por la deficiencia de B12, enmascarando el problema hematológico. Sin embargo, no corrige la deficiencia de B12 subyacente, permitiendo que progrese el daño neurológico irreversible (mielinopatía) asociado a la falta de B12.
El pilar de la salud fetal: la prevención de los defectos del tubo neural (DTN)
La consecuencia más devastadora de una deficiencia de folato periconcepcional es el riesgo de defectos del tubo neural (DTN), como la espina bífida y la anencefalia. El tubo neural, precursor del cerebro y la médula espinal, se cierra entre los días 21 y 28 de gestación, un momento en el que muchas mujeres aún no saben que están embarazadas. Este proceso requiere una tasa de división celular extraordinariamente alta, que depende de una síntesis de ADN robusta.
La suplementación con 400 mcg/día de ácido fólico, iniciada antes de la concepción, ha demostrado prevenir hasta el 70% de los DTN, siendo una de las intervenciones de salud pública más exitosas de la historia.
La controversia del ácido fólico sintético: el problema del UMFA
A pesar de sus beneficios, la fortificación masiva y la suplementación con ácido fólico han generado un debate científico. La enzima DHFR que convierte el ácido fólico en THF es relativamente lenta en los humanos y puede saturarse con ingestas altas. Esto puede llevar a la acumulación en sangre de ácido fólico no metabolizado (UMFA).
Aunque las consecuencias a largo plazo del UMFA no están del todo claras, algunos estudios observacionales lo han asociado con una reducción en la actividad de las células Natural Killer (NK), una parte crucial de nuestro sistema inmunitario innato. Esto ha llevado a algunos expertos a abogar por el uso de formas de folato ya metiladas (como el 5-MTHF) en los suplementos, que no requieren la acción de la DHFR y no generan UMFA.
Folato, cerebro y salud mental
El cerebro es un ávido consumidor de folato. Su importancia va más allá de la gestión de la homocisteína (cuyos niveles elevados son un factor de riesgo para el deterioro cognitivo). El folato es un cofactor indirecto en la síntesis de neurotransmisores clave:
- Serotonina, dopamina y norepinefrina: La síntesis de estas monoaminas depende de la enzima tetrahidrobiopterina (BH4), y el ciclo del folato es crucial para la regeneración de BH4.
Por ello, un bajo estado de folato se ha asociado consistentemente con un mayor riesgo de depresión, y la suplementación con folato (especialmente 5-MTHF) se está investigando como una terapia coadyuvante para mejorar la respuesta a los fármacos antidepresivos.
El doble filo del folato en el cáncer

La relación del folato con el cáncer es compleja y se describe como una “espada de doble filo”.
- Prevención: Un estado de folato adecuado es protector. Previene la iniciación del cáncer al asegurar la estabilidad del ADN (evitando la inserción de uracilo) y al mantener patrones de metilación epigenética saludables.
- Promoción: Sin embargo, una vez que un tumor pre-canceroso o canceroso ya está establecido, las altas dosis de ácido fólico podrían, teóricamente, acelerar su crecimiento. Las células cancerosas tienen una alta tasa de división y una enorme demanda de nucleótidos, por lo que un exceso de folato podría “alimentar” su proliferación.
Esto subraya la importancia de la suficiencia, pero no del exceso, especialmente a través de la suplementación no controlada.
Conclusión
La Vitamina B9 es una molécula fundamental que actúa en la interfaz entre la nutrición, la genética y la epigenética. Su rol en la donación de unidades de un carbono es la base para la creación de la vida (síntesis de ADN en el feto), el mantenimiento de la vida (división celular y reparación) y la regulación de la vida (epigenética). Una dieta rica en folatos naturales de verduras de hoja verde y legumbres es la base de la salud. La suplementación con ácido fólico es una herramienta de salud pública indiscutible para la prevención de los DTN, pero su uso generalizado debe ser consciente de la interacción con la B12 y el debate emergente sobre el UMFA. La nutrición del futuro buscará personalizar la ingesta de folato, quizás utilizando formas metiladas, para optimizar la salud de cada individuo según su propia genética.
