vitamina k

Vitamina K: El regulador maestro del calcio y guardián silencioso de la salud

La Vitamina K, un micronutriente liposoluble esencial, ha sido tradicionalmente celebrada por su papel insustituible en la coagulación sanguínea. Sin embargo, relegarla a esta única función es pasar por alto una revolución en la ciencia de la nutrición. La investigación contemporánea ha desvelado que la Vitamina K, en sus diversas formas, es un actor central en la salud ósea, un protector de primera línea del sistema cardiovascular y un modulador de procesos celulares que afectan desde nuestro cerebro hasta nuestro metabolismo. Comprender su compleja biología es fundamental para apreciar su verdadero impacto en la salud a largo plazo.

Una familia con funciones especializadas: K1 vs. K2

El término “Vitamina K” engloba a una familia de compuestos con una estructura química común (la 2-metil-1,4-naftoquinona) pero con cadenas laterales distintas que determinan su destino y función en el cuerpo. Las dos formas naturales principales son:

  1. Filoquinona (Vitamina K1): Es la forma principal en la dieta occidental, sintetizada por las plantas. Se encuentra en altas concentraciones en vegetales de hoja verde (espinacas, col rizada, brócoli) y en aceites vegetales. Su destino metabólico principal es el hígado, donde es utilizada preferentemente para activar los factores de coagulación. Tiene una vida media en sangre relativamente corta.
  2. Menaquinonas (Vitamina K2): Es una subfamilia de compuestos (denominados MK-n, donde ‘n’ indica la longitud de su cadena lateral) producidos principalmente por bacterias. Se encuentran en alimentos fermentados y de origen animal. Las formas más estudiadas son la MK-4 y la MK-7. A diferencia de la K1, la K2 es distribuida más eficientemente a los tejidos extra-hepáticos como los huesos, las arterias y el cerebro. Su vida media, especialmente la de la MK-7, es mucho más larga, lo que le permite ejercer una acción sistémica más prolongada.

Existe una tercera forma, la Menadiona (Vitamina K3), que es sintética y no se utiliza en humanos por su potencial toxicidad.

vitamina k 50157

Fuentes y un metabolismo fascinante

Obtenemos Vitamina K de la dieta (principalmente K1) y de la producción por parte de nuestra microbiota intestinal (K2). La biodisponibilidad de la K1 de los vegetales mejora notablemente al consumirla junto a una fuente de grasa.

Una de las revelaciones más interesantes es que el cuerpo humano tiene la capacidad de convertir la Vitamina K1 de la dieta en MK-4, una forma de K2. Esta conversión, mediada por la enzima UBIAD1, ocurre en tejidos específicos como el cerebro, el páncreas o los testículos, lo que sugiere que la MK-4 desempeña funciones locales vitales que son independientes de la ingesta directa de K2.

Como vitamina liposoluble, su absorción requiere grasas, bilis y enzimas pancreáticas. Una vez en la circulación, el hígado la empaqueta en lipoproteínas para distribuirla. Es crucial entender que nuestro cuerpo almacena muy poca Vitamina K y la recicla rápidamente, por lo que un aporte dietético constante es necesario.

El mecanismo de acción: El poder de la carboxilación

La función biológica de la Vitamina K se centra en su papel como cofactor para la enzima gamma-glutamil carboxilasa. Esta enzima modifica proteínas específicas añadiendo un grupo carboxilo a ciertos residuos de ácido glutámico (Glu), convirtiéndolos en ácido gamma-carboxiglutámico (Gla).

Este residuo “Gla” actúa como una “pinza” molecular que permite a la proteína unirse al calcio. Sin esta activación dependiente de la Vitamina K, estas proteínas, conocidas como Proteínas Gla, son biológicamente inútiles.

Este proceso es tan vital que el cuerpo ha desarrollado un eficiente Ciclo de la Vitamina K para reciclarla. La enzima VKORC1 regenera la vitamina para que pueda ser reutilizada una y otra vez. Es precisamente esta enzima la que es inhibida por los fármacos anticoagulantes como la Warfarina.

El guardián de la coagulación

La función primordial de la Vitamina K1 en el hígado es carboxilar los factores de coagulación II (protrombina), VII, IX y X, así como las proteínas anticoagulantes C, S y Z. Una deficiencia severa conduce a factores de coagulación inactivos y a un riesgo elevado de hemorragia.

Resolviendo el “Paradigma del calcio”: Huesos y arterias

Aquí es donde la Vitamina K2 se convierte en la protagonista. La ciencia moderna se ha enfrentado a una aparente contradicción: ¿cómo es posible que una población pueda sufrir de osteoporosis (falta de calcio en los huesos) y aterosclerosis (exceso de calcio en las arterias) al mismo tiempo? La respuesta es el Paradigma del calcio, y la Vitamina K2 es la clave para resolverlo.

La Vitamina K2 activa dos Proteínas Gla cruciales que dirigen el calcio a donde debe ir:

VitaminK share
  1. Osteocalcina: Producida por los osteoblastos (células formadoras de hueso), la osteocalcina necesita ser carboxilada por la K2 para poder fijar el calcio en la matriz ósea. Sin suficiente K2, la osteocalcina permanece inactiva (subcarboxilada o ucOC), el calcio no se deposita correctamente en los huesos y estos se debilitan, aumentando el riesgo de osteoporosis y fracturas.
  2. Proteína Gla de la Matriz (MGP): Producida por las células del músculo liso de las paredes arteriales, la MGP es el inhibidor más potente de la calcificación de tejidos blandos que se conoce. Cuando la K2 la activa, la MGP patrulla las arterias, evitando que el calcio se deposite en ellas y forme placas de ateroma rígidas. Una deficiencia de K2 lleva a una MGP inactiva (dp-ucMGP), lo que se asocia directamente con la calcificación arterial, la rigidez vascular y un aumento del riesgo de enfermedad cardiovascular.

En resumen: la Vitamina K2 asegura que el calcio termine en nuestros huesos y no en nuestras arterias.

Nuevos horizontes: Salud cerebral y metabólica

Las funciones de la Vitamina K no terminan aquí. Investigaciones emergentes apuntan a roles vitales en:

  • Salud cerebral: El cerebro tiene una de las concentraciones más altas de Vitamina K del cuerpo, principalmente MK-4. Está implicada en la síntesis de esfingolípidos, componentes cruciales de las membranas de las neuronas que participan en la señalización celular. Estudios epidemiológicos han asociado un mayor estatus de Vitamina K con una mejor memoria y rendimiento cognitivo en personas mayores.
  • Salud metabólica: La osteocalcina activada por la Vitamina K no solo construye hueso; también actúa como una hormona. Viaja al páncreas para promover la secreción de insulina y a los músculos y tejido adiposo para mejorar la sensibilidad a la misma. Esto crea un fascinante eje hueso-páncreas-músculo, sugiriendo que un buen estado de Vitamina K es importante para la prevención de la diabetes tipo 2.

Deficiencia, biomarcadores y grupos de riesgo

La deficiencia clínica grave, que causa hemorragias, es rara en adultos sanos. Sin embargo, la insuficiencia subclínica, que no afecta a la coagulación pero sí a la salud ósea y vascular, se cree que es muy común.

  • Grupos de riesgo:
    • Recién nacidos: Tienen reservas muy bajas, por lo que reciben una inyección profiláctica de Vitamina K al nacer para prevenir la enfermedad hemorrágica del recién nacido.
    • Individuos con malabsorción de grasas: Pacientes con enfermedad celíaca, Crohn, fibrosis quística, etc.
    • Uso prolongado de antibióticos que alteran la flora intestinal.
  • Biomarcadores:
    • El Tiempo de protrombina (TP) solo se alarga en una deficiencia severa.
    • Los marcadores sensibles de insuficiencia subclínica son los niveles elevados de ucOC (osteocalcina inactiva) y dp-ucMGP (MGP inactiva), que indican que no hay suficiente Vitamina K para activar estas proteínas fuera del hígado.

Interacciones y seguridad

Las formas naturales (K1 y K2) son extremadamente seguras y no se ha establecido un nivel máximo de ingesta tolerable. La principal interacción es con los anticoagulantes cumarínicos (Warfarina/Sintrom). Estos fármacos bloquean el reciclaje de la Vitamina K. Por ello, los pacientes que los toman deben mantener una ingesta de Vitamina K estable y constante, no eliminarla. Altas dosis de Vitamina E también pueden interferir con la Vitamina K y aumentar el riesgo de sangrado.

Reflexión final: Un nutriente esencial para un envejecimiento saludable

La Vitamina K es un ejemplo perfecto de cómo un nutriente puede tener roles especializados y sistémicos. Mientras que la K1 cumple diligentemente su función hemostática en el hígado, la K2 se erige como el director de orquesta del metabolismo del calcio, asegurando la fortaleza de nuestros huesos y la flexibilidad de nuestras arterias. La creciente evidencia sobre su impacto en el cerebro y el metabolismo la posiciona como un pilar fundamental para un envejecimiento saludable. Asegurar una ingesta adecuada a través de una dieta rica en vegetales de hoja verde (para la K1) y, potencialmente, alimentos fermentados como el natto (una fuente excepcionalmente rica en MK-7) o quesos curados (para la K2), es una estrategia nutricional inteligente para proteger nuestra salud desde la coagulación hasta la cognición.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *